El arte de habitar este momento

El arte de habitar este momento

Cuando era niño nos mudamos tres veces antes de que mis padres compraran la casa donde viviríamos hasta hacernos grandes. Cada vez que nos mudábamos era una sensación refrescante, por que cada casa era distinta. ¿En qué sentido? El lugar contaba con espacios y posibilidades que permitían opciones distintas.

De hecho, la forma de relacionarnos cambiaba dentro de la casa, tenían un espíritu y vida. Algunas nos provocaban  jugar dentro; otras fuera; invitar amigos a jugar conmigo y mi hermana.

Personalmente creo que los espacios tienen vida y nosotros estamos relacionados a ellos. Sin embargo, la forma en que habitamos los espacios, llamemosla actitud interna, posición interior, nuestros estados internos y visión interior marca esa sensación de habitar.

La resonancia entre nuestro estado interno y el espacio genera un modo de habitar los lugares. Nuestra  presencia le da un carácter al espacio. Por ejemplo: cuando un compañero de trabajo se va de vacaciones y regresa; le decimos que el lugar no será lo mismo sin él.

También ocurre cuando un ser querido ha partido y volvemos al lugar donde compartimos con él, notamos una ausencia y se siente que  también ha cambiado el entorno. Hay una estrecha relación entre nosotros y los entornos.

Este tiempo de pandemia nos ha recluído a todos y aún no sabemos cuándo volverá la normalidad. Para muchos está resultando pesado, estresante, deprimente, angustiante, y doloroso esta reclusión. Naturalmente esta disrupción nos golpeó a todos. Ya no podemos salir. Pero, ¿será que esto quiere que entremos a algún lugar especial? ¿Qué lugar nos está invitando a habitar este momento pandémico?

Habitar es en este contexto, la capacidad de ocupar y adueñarnos de los espacios que nos pertenecen. Diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar que hay lugares y personas tóxicas, o que hay energías positivas y negativas igual que personas;  por lo que todo está determinado.

Encuentro liberador más bien reconocer las luces y sombras de personas y lugares. Cuando nos damos cuenta de nuestras sombras individuales y colectivas y el poder que tenemos de proyectarlas en personas y lugares, es posible crear formas innovadoras de habitar los lugares; así como formas de acondicionar un lugar para que sea más luminoso. Estamos hablando de sacarle el mejor brillo a nuestro interior y exterior, empezando de dentro hacia fuera; así como a los espacios.

Como dice Ken Wilber, hay cuatro dimensiones que están presentes en la totalidad de la realidad, el espacio del yo interior/mundo interior, del yo exterior/mundo exterior, el espacio del nosotros interior/mundo del colectivo interior, y el espacio del nosotros exterior/colectivo exterior.

 Las cuatro dimensiones emergen a la vez. La mayoría absolutizamos una dimensión más que otra, es decir rechazamos habitar uno u otro espacio que nos pertenece y nos quedamos atorado en un espacio, no somos capaces de habitarlos todos.

El desafío de restringirnos en un espacio, consiste en que cada uno de ellos nos da acceso a más libertad, opciones, recursos y capacidades, lo contrario sería que las mismas están restringidas. Le comparto algunas preguntas:

  • ¿En qué mundo se queda encerrado exclusivamente: usted y su mente, usted y sus quehaceres, sus relaciones y el mundo de los equipos electrónicos, el internet, los medios de comunicación o su entorno?
  • ¿Quién es usted cuando habita cada uno de esos espacios? ¿Qué lo hace aferrarse solo a uno de estos espacios?
  • Si pudiera elegir aquí y ahora más conscientemente, ¿qué espacio le gustaría aumentar su presencia y habitarlo más a gusto?
  • ¿Qué luces y sombras proyecta usted en cada uno de sus mundos? ¿Qué espacios tienen más tensión para usted?
  • ¿Se trata de su propia sombra proyectada? ¿Qué le espejea ese espacio que le causa repudio a usted?
  • Entre dentro de sí mismo y observe con curiosidad las sensaciones físicas que le provoca, las emociones que bañan su mundo interior, las acciones que le impulsan solo de pensar entrar allí?
  • Si intenta durante el día habitar los cuatro mundos, ¿Qué notaría distinto en usted? ¿Observó algo nuevo?

Recuerda que la práctica de habitar no es un camino lineal, cada momento es una oportunidad de practicar y en cada instante una cualidad diferente puede ser desarrollada ¡Ánimo!

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